viernes, abril 04, 2008

Metodología Cualitativa y Etnometodología

www.monografias.com

La metodología cualitativa representada por la etnometodología.

1. Introducción.
2. Orígenes y características de la investigación cualitativa
3. La metodología representada por la etnometodología.
4. Bibliografía

Introducción.

Las discusiones acerca de la metodología más adecuada (cuantitativa o cualitativa) para investigar la realidad social han tenido, en décadas pasadas, un apogeo considerable.

Tradicionalmente ha existido una tendencia hacia la metodología cuantitativa como la más apropiada para este fin teniendo como base, sobre todo, el paradigma positivista y aduciendo la importancia de eliminar los efectos del investigador en el fenómeno que estudia.

Sin embargo esta manera de enfocar el problema ha ido cambiando a lo largo del desarrollo de las ciencias sociales y desde hace algunos años la metodología cualitativa ha ido ganando espacio, con el reconocimiento de la importancia que tiene para la ciencia que los acontecimientos, las acciones, las normas, los valores, etc. sean vistos desde la perspectiva de los individuos que están siendo estudiados; lo cual implica penetrar los contextos de significados con los cuales estos individuos operan.

El énfasis es puesto en la necesidad de interpretar qué está pasando – para entender la sociedad como un todo – y el significado que tiene para sus participantes.

El presente trabajo tiene como objetivo principal contribuir a resaltar la conveniencia de la metodología cualitativa para aprehender la realidad social (aunque sin menospreciar la metodología cuantitativa) a través del caso específico de la etnometodología.

Orígenes y características de la investigación cualitativa

La metodología cualitativa, como indica su propia denominación, tiene como objetivo la descripción de las cualidades de un fenómeno. Busca un concepto que pueda abarcar una parte de la realidad. No se trata de probar o de medir en qué grado una cierta cualidad se encuentra en un cierto acontecimiento dado, sino de descubrir tantas cualidades como sea posible.

En investigaciones cualitativas se debe hablar de entendimiento en profundidad en lugar de exactitud: se trata de obtener un entendimiento lo más profundo posible.

Los orígenes de los métodos cualitativos se encuentran en la antigüedad pero a partir del siglo XIX, con el auge de las ciencias sociales – sobre todo de la sociología y la antropología – esta metodología empieza a desarrollarse de forma progresiva.

Nombres de indiscutible importancia asociados a los inicios de la metodología cualitativa son Fredrerick LePlay, Bronislaw Malinowski y la Escuela de Chicago a través de la cual se divulgó esta metodología donde se destacan Park, Burgess, Shaw, Sutheriand, Warner, Whyte, Thomas y otros.

Sin embargo después de la Segunda Guerra Mundial hubo un predominio de la metodología cuantitativa con la preponderancia de las perspectivas funcionalistas y estructuralistas.

No es hasta la década del 60 que las investigaciones de corte cualitativo resurgen como una metodología de primera línea, principalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña. A partir de este momento, en el ámbito académico e investigativo hay toda una constante evolución teórica y práctica de la metodología cualitativa.

Dentro de las características principales de esta de metodología podemos mencionar: (Taylor, S.J. y Bogdan, R, 1994)

* La investigación cualitativa es inductiva.

* Tiene una perspectiva holística, esto es que considera el fenómeno como un todo.

* Se trata de estudios en pequeña escala que solo se representan a sí mismos

* Hace énfasis en la validez de las investigaciones a través de la proximidad a la realidad empírica que brinda esta metodología.

* No suele probar teorías o hipótesis. Es, principalmente, un método de generar teorías e hipótesis.

* No tiene reglas de procedimiento. El método de recogida de datos no se especifica previamente. Las variables no quedan definidas operativamente, ni suelen ser susceptibles de medición.

* La base está en la intuición. La investigación es de naturaleza flexible, evolucionaría y recursiva.

* En general no permite un análisis estadístico

* Se pueden incorporar hallazgos que no se habían previsto (serendipity)

* Los investigadores cualitativos participan en la investigación a través de la interacción con los sujetos que estudian, es el instrumento de medida.

* Analizan y comprenden a los sujetos y fenómenos desde la perspectiva de los dos últimos; debe eliminar o apartar sus prejuicios y creencias.

La metodología representada por la etnometodología.

La etnometodología constituye la tradición de investigación cualitativa de más reciente aparición. Durante la década de los años 1960-70, comenzaron y se extendieron diferentes críticas a la metodología empleada, sobre todo en la sociología.

Estas críticas desafiaban varios de los presupuestos más extendidos de esta disciplina, influidas por el positivismo, y acentuaban la idea de que la realidad social era algo construido, producido y vivido por sus miembros.

Se va creando entonces una nueva metodología para poder comprender a fondo la naturaleza y proceso de este fenómeno, es decir, la parte activa que juegan los miembros de un grupo social en la estructuración y construcción de las modalidades de su vida diaria. Es llamada etnometodología por ser algo elaborado por el grupo humano que vive unido.

Mauro Wolf, 1994, define la etnometodología como “(...) el estudio de los modos en que se organiza el conocimiento que los individuos tienen de los cursos de acción normales, de sus asuntos habituales, de los escenarios acostumbrados”.

La etnometodología es especialmente desarrollada por Harold Garfinkel, quien es reconocido como el fundador de la misma (Studies in Ethnomethodology, 1967) y está enfocada a las maneras en que la gente comparte (en el sentido comunicativo) los hechos, procesos y acontecimientos sociales.

El término viene de etno, en la medida que estamos hablando de un saber propio de su sociedad de referencia y metodología, en la medida que estamos hablando de los procedimiento formales de conocimiento y argumentación manejados por el actor cotidiano.

La etnometodología es una orientación metodológica que pretende especificar los procedimientos reales a través de los cuales se elabora y construye ese orden social: qué se realiza, bajo qué condiciones y con qué recursos.

Esto ha constituido una práctica interpretativa: una constelación de procedimientos, condiciones y recursos a través de los cuales la realidad es aprehendida, entendida, organizada y llevada a la vida cotidiana (Martínez, 2002)

La etnometodología se centra principalmente en cómo se desarrollan las realidades humanas; en los acontecimientos cotidianos y las influencias del conocimiento común en las ciencias humanas.

Es por ello que su premisa principal es que en las ciencias sociales todo es interpretación y que nada se explica por sí solo, que hay que buscarle un sentido a todos lo elementos a los que se enfrena el investigador.

Se interesa especialmente por ¿cómo actúan y se reproducen los modelos estables del accionar? que es una de las preguntas centrales de la sociología, intentando entender cómo la vida cotidiana es producida y organizada.

En otras palabras, los etnometodólogos no están interesados en lo que la gente está pensando sino en lo que ellos están haciendo, creen que la descripción en sí es explicatoria.

Así, en lugar de producir explicaciones causales deductivas, tienen como finalidad el producir descripciones. Ponen en el centro del análisis en cómo le da sentido la gente a sus actividades diarias de manera que el comportamiento siga formas socialmente aceptables.

Hay dos conceptos centrales en la etnometodología: la indexicalidad y la reflexividad.

La indexicalidad se refiere, en palabras de Garfinkel, a que los contenidos no son invariables, definidos de una vez para siempre, sino que el significado de un cierto acto está en relación - y así debe ser analizado - con el medio social organizado donde el acto tiene lugar.

Lo que un acontecimiento, una palabra, una expresión significa en un momento dado, se decide por parte de los métodos rutinarios que los miembros de la sociedad usan para darle orden a la existencia. O sea, que las características de las situaciones sociales son únicas y relativas a un contexto particular y por ello no pueden ser generalizadas por los analistas a otros contextos. (Mella, 1998)

Como Wilson lo señala “(...) en el punto de vista interpretativo de la interacción social en contraste con el paradigma normativo, las definiciones de situaciones y las acciones no están explícita o implícitamente asumidas como definidas de una vez para siempre por la aplicación de un sistema de símbolos preexistentes y establecidos culturalmente.

Al contrario, el significado de las situaciones y las acciones son interpretaciones formuladas en base a ocasiones particulares por los participantes en la interacción y son sujetos a reformulación en ocasiones subsiguientes”.

Para Garfinkel este concepto constituye uno de los mayores obstáculos que la elaboración metodológica en sociológica tiene que superar.

Los estudios metodológicos se han dedicado al intento de remediar, de sustituir las expresiones indexicales con términos objetivos no ligados al contexto de enunciación del discurso. Pero esta preocupación metodológica es propia también de las situaciones normales de la vida cotidiana, en la que los participantes en una conversación están a menudo absortos en entenderse, en aclarar las ambigüedades e imperfecciones derivadas del uso inevitable de expresiones indexicales. (Wolf, 1994).

El otro concepto relacionado es el de reflexividad. La etnometodología trata los hechos sociales como algo que sus miembros hacen a través de usar el razonamiento práctico en la vida cotidiana.

El uso cotidiano del lenguaje representa tanto una descripción de las escenas de la interacción social como un elemento de estas mismas que el lenguaje consigue ordenar. (Wolf, 1994) Así, las descripciones de la sociedad y su forma de funcionamiento resultan una parte de lo que se quiere describir. Son reflexivas.

De la comprensión de este concepto deriva el interés de los etnometodólogos por todo aquello que se refiere a los métodos que los sujetos utilizan para describir, hacer resúmenes de acciones, dialogar etc.

Parte de las críticas a esta corriente ponen de relieve algunas carencias de esta metodología, en particular el problema de la relación entre vida cotidiana e instituciones sociales, es decir, el problema del poder.

Se les atribuye a los trabajos etnometodológicos un exceso de atención por los aspectos contextuales, indexicales, de las situaciones sociales, con la consiguiente ausencia de las dimensiones «reales», institucionales, históricas, de la vida cotidiana.

La atención en la irreparable contextualidad de las interacciones termina por esconder que operan aspectos y variables ampliamente independientes de las situaciones específicas. (Wolf, 1994)

La etnometodología que Garfinkel ha tratado de desarrollar, está muy poco orientada hacia las generalizaciones universalistas y trata de concentrarse en competencias altamente ubicadas en disciplinas específicas. El fin es especificar la esencia o el qué de las prácticas sociales dentro de dominios altamente circunscritos o especializados del conocimiento y de la acción.

Sin embargo, esta orientación metodológica no pretende abordar las realidades humanas o sociales desde cero, sino que usa, con prudencia, los recursos que la sociedad en cuestión le ofrece.

Así, el trabajo de interpretación estará influido por instrumentos interpretativos locales, como categorías reconocidas, vocabulario familiar, tareas organizativas, orientaciones profesionales, cultura grupal y otros marcos conceptuales que le asignan significado a los asuntos en consideración.

La etnometodología ha examinado muchas facetas y aspectos de la vida humana y del orden social; así, ha sido aplicada con éxito a una gran variedad de tópicos, que incluyen problemas familiares, estudio del curso vital, trabajo social, violencia doméstica, enfermedades mentales, terapia familiar, problemas sociales y estudio de anomalías psicológicas o sociales. (Martínez, 2002)

El medio técnico más apropiado en la etnometodología es la observación independiente o participativa, según el caso, con la grabación de audio y de vídeo para poder analizar las escenas repetidas veces y, quizá, para corroborar su interpretación con una triangulación de jueces. Por otro lado, esta idea está hoy día apoyada también epistemológicamente con el principio de complementariedad de los enfoques.

Es importante añadir que para el etnometodólogo existe un mundo del sentido común al cual la sociología no puede y no debe intentar corregir o remediar sino sólo analizar. Su material de análisis está constituido por descripciones literales y conversaciones.

Una de las críticas a la etnometodología es que no logra cuestionar el orden y los conflictos sociales de los sistemas existentes. La decodificación de la información de los individuos no conduce a la explicación de los procesos sociales.

El problema del poder y de su dimensión a nivel macrosociológico y microsociológico, el problema de la indexicalidad de las acciones, de los resúmenes y de las explicaciones del sujeto y el punto de vista que el individuo tiene sobre la realidad social son cosas distintas que suelen confundirse.

La formación de una conciencia de sentido común está constituida por los métodos usados por los sujetos para describir, dar cuenta, cuantificar, construir el sentido de sus acciones, discursos, acontecimientos: el proyecto etnometodológico es un intento de describir (en clave sociológica) los niveles fundamentales de la competencia comunicativa y social necesaria para toda interacción.

La objeción que respecto a este punto plantea Giddens (uno de los críticos más atentos al trabajo de Garfinkel) es que (a causa de una insuficiente elaboración del concepto de indexicalidad) el estudio etnometodológico permanece vinculado a una concepción “de la acción como significado más que de la acción como praxis, esto es, del compromiso de los agentes en la satisfacción práctica de los intereses, incluida la transformación material de la naturaleza por medio de la actividad humana”

Notas

1. También se desarrollaron, a partir de esta base, otras variedades del construccionismo, del análisis del discurso y de diferentes ramas interpretativas (Martínes, 2002)
2. Wolf M. 1994. Sociología de la vida cotidiana, Madrid: Cátedra.
3. Citado en Mella, 1998. Naturaleza y orientaciones teórico-metodológicas de la investigación cualitativa Disponible en Internet desde: http://www.reduc.cl/reduc/mella.pdf [con acceso el 28, 4, 2003]
4. Citado en , Wolf M. 1994. Sociología de la vida cotidiana, Madrid: Cátedra.

Bibliografía

Alvira Martín, Francisco. Fecha desconocida. Perspectiva cualitativa / perspectiva cuantitativa en la metodología sociológica.

Canales, Manuel. 1996 “Sociología de la vida cotidiana”. En: Cuestiones de América N°8, abril disponible desde Internet en: http://www.cuestiones.ws/revista/n8/abr02-comporta-canales.htm [con acceso 3, 3, 2003]

González, Carlos. 2000. Harold Garfinkel, o la evidencia no se cuestiona. Disponible en Internet desde: http://www.monografias.com/trabajos/goffman/goffman.shtml, [con acceso 28, 4, 2003]

Heritage, John. C. 1987. "Ethnomethodology" en Giddens, A. y J. Turner. Social theory today, California: Stanford University Press.

Martínez Mígueles, Miguel, 2002. La etnometodología y el interaccionismo simbólico.

Sus aspectos metodológicos específicos. Disponible desde Internet en:

http://prof.usb.ve/miguelm/laetnometodologia.htm [con acceso el 26 de abril de 2003]

Mella, Orlando. 1998. Naturaleza y orientaciones teórico – metodológicas de la investigación cualitativa. Disponible en Internet desde: http://www.reduc.cl/reduc/mella.pdf [con acceso el 28, 4, 2003]

Taylor, S.J. y R. Bogdan. 1994. Introducción a los métodos cualitativos de investigación, Barcelona: Paidos

Wolf M. 1994. Sociología de la vida cotidiana, Madrid: Cátedra.


Autora:

Silvia Durán Molina
silvitovich@gmail.com

Lic. Sociología

lunes, enero 21, 2008

Método de Investigación

*
Una perspectiva elemental del método científico desde un portal dedicado a las Ciencias de la Salud, a la enfermería. Curioso, en la temática de investigación ponen música relajante de fondo.

Véase en:

http://www.aibarra.org/investig/tema0.htm
*

viernes, diciembre 28, 2007

Encuestas: una tipología

*
Una buena puntualización, por panorámica, de la técnica de encuestas. Es notorio en este trabajo el relevamiento de:

1. La presentación didáctica en forma de esquemas.

2. La tipificación de las encuestas, clasificación y características.

3. La ubicación de la sociometría como una forma de encuesta.

Puede verse en:

http://www2.uca.es/serv/softwarelibre-cientifico/Encuestas.pdf
*

jueves, diciembre 27, 2007

Construcción de indicadores

*
En la construcción de indicadores es necesario tomar en cuenta los siguientes elementos básicos:

1. El indicador es un signo o señal (indicare en latín) del cumplimiento de un objetivo, meta o suceso.

2. El indicador mide básicamente de manera cuantitativa grados de avance o concreción de proyecciones o sucesos.

3. El indicador cuantitativo expresa relación entre variables.

Un panorama para la construcción de indicadores de desempeño puede verse en:

https://www.hacienda.go.cr/NR/rdonlyres/A9571356-C06D-4D4C-B847-6F519BD4984F/1456/dgpn_formulas.pps#261,1,Diapositiva
*

martes, diciembre 18, 2007

Tesis doctoral: unos apuntes

En:

http://www.monografias.com/trabajos34/construccion-tesis-doctoral/construccion-tesis-doctoral.shtml?monosearch

El proceso de construcción de la tesis doctoral en ciencias sociales: Apuntes vivenciales

Condiciones para la construcción de una tesis
Trabajando con el método
La realidad social en estudio
Sobre el proceso del conocimiento
El método a emplear

Inicialmente, podemos mirar el proceso de construcción de una tesis doctoral como un espacio de encuentro entre los requerimientos institucionales y las acciones que han de realizar los estudiantes para generar un producto intelectual. Visto así, parece sencillo. Pero el asunto se vuelve complejo en la medida que lo vamos problematizando.

¿Qué es eso llamado "requerimientos institucionales"? Si miramos la normativa del Consejo Nacional de Universidades (CNU), y aún las normativas institucionales, de seguro tendremos algunos elementos racionales sobre la forma y el alcance de las tesis doctorales.

No obstante, aún esas normativas requieren de interpretación. Por ejemplo, el hecho de que la tesis doctoral "debe constituir un aporte original y relevante a la ciencia, la tecnología o a las humanidades", y, además, "reflejar la formación humanística y científica del autor" (art. 28 de la Normativa General de los Estudios de Postgrado para las Universidades e Instituciones debidamente autorizadas por el Consejo Nacional de universidades).

Esto de seguro ha de significar cosas distintas para diferentes personas. Por otra parte, los "requerimientos institucionales" no terminan allí, sino que se encarnan en las interpretaciones particulares (añadiduras incluidas) de los docentes responsables de cursos de investigación y seminarios, de los asesores, y hasta de los mismos tutores, cosa que incide en la forma como los tesistas elaboran el "deber ser" de sus procedimientos.

De ese modo, podemos visualizar el proceso de construcción de la tesis doctoral, en este caso en Ciencias Sociales, como una acción personal compleja que implica, por una parte, una búsqueda de sí, en cuanto el tema, la problemática, su pertinencia social, y el procedimento de la investigación, y, por otra parte, una integración a una normativa sujeta a diferentes interpretaciones para diversos sujetos sociales.

En este trance, usualmente los tesistas pueden encontrarse ante un trilema (disculpas por el término): 1) Han de atender a sus propias inclinaciones y preferencias, así como a la relevancia que puede tener el trabajo para otros actores y autores sociales, 2) Han de atender a los requerimientos normativos nacionales e institucionales para una tesis doctoral. Y, 3) Han de recorrer un camino estratégico y metodológico que, a la vez que adecuado para lo que se quiera investigar, sea "convincente" para ciertos actores vitales en el proceso (tutor y jurados). ¿Es posible hacer las tres cosas a la vez? ¿Se puede emprender la aventura de ser fiel a sí mismo, generar un aporte relevante, cumplir con la normativa y a la vez transitar un método "reconocido y aceptado" (o al menos, "reconocible" y "aceptable") por la institución? Sobre esto haremos ciertos comentarios en las próximas líneas.

CONDICIONES PARA LA CONSTRUCCION DE UNA TESIS

Este proceso requiere, por una parte, atender diversos factores de manera simultánea; y, por la otra, establecer prioridades y secuencias para el desarrollo de las acciones. Vamos a ver este proceso desde factores "internos" (personales y cotidianos) y factores "externos" (sociales, institucionales, normativos).

Factores internos:

El primer punto a considerar es la apertura de un espacio desde la vida cotidiana. Se trata de un espacio personal, puesto que, en gran parte, la realización de la tesis doctoral es un trabajo solitario. Esta "soledad" es un factor que pone las cosas a contracorriente para muchos. La apertura de este espacio requiere de organizar la vida de modo de dejar parte del día para el tema de estudio, los libros, el computador y la búsqueda de información.

¿Qué implica esto? Implica, por una parte, establecer una especie de ritual en solitario, que incluye darnos un tiempo/espacio para nosotros, nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestra búsqueda de información (entrevistas, visitas a bibliotecas, internet). Apropiarnos de ese tiempo significa un compromiso con nosotros mismos y un esfuerzo para que el tiempo/espacio sea sagrado. Por otra parte, lo anterior nos pide negociar permanentemente con todas aquellas personas con quienes nos relacionamos cotidianamente (cónyuge, familiares, jefe, compañeros de trabajo), y "ganarlos para la causa", con el fin de mantener –y si es posible, aumentar- la sacralidad del tiempo/espacio.

Esto se hará tal vez a expensas de invertir luego horas "libres" para mantener saludables las relaciones y honrar los compromisos con los otros. ¿Es posible asumir, primero para nosotros mismos, la apertura de este tiempo/espacio? ¿Podemos defenderlo de nosotros mismos (intentaremos autosabotearnos una y otra vez) , y de las presiones de los demás, especialmente de nuestros más allegados? ¿Sabemos negociar con los otros para preservar este espacio sagrado?

Un segundo punto tiene que ver con la definición de la temática general de la tesis (no nos atrevemos a hablar aún del foco o problema de investigación). Es probable que, en un primer momento, pensemos abordar un tema similar al del trabajo de grado de la maestría, o uno de los trabajos de ascenso. Después de todo, ¿no tuvimos éxito con ese tema en su momento?

Sin embargo, hay elementos nuevos: 1) Puede que de entrada encontremos un tema que nos haga vibrar, y del que no queramos desprendernos, o por el contrario, que no terminemos de dar con un tema que nos satisfaga enteramente. 2) En la línea de investigación, probablemente encontraremos un cuerpo de interrogantes que nos llame fuertemente la atención, así como las directrices de los otros miembros que nos suponen aptos para ciertos contenidos. 3) Por otra parte, de seguro pensaremos en un tema con el que podamos "conquistar" a un eventual tutor.

Esto nos lleva a considerar que la elección del tema tiene implicaciones valorativo-afectivas, e implicaciones prácticas. Sin dejar de lado estos elementos (de los que puede depender el avance académico-administrativo del trabajo de tesis), tal vez nos convenga pensar desde algunos interrogantes a la hora de decidir el tema el trabajo:

1) ¿Cuáles cosas nos interesan mucho, nos enamoran de veras, que puedan ser plasmados en una tesis?
2) ¿Eso que nos interesa mucho es importante para otros? ¿Para quiénes? ¿De qué modo? ¿Cuál es el posible beneficio o trascendencia social e institucional?
3) ¿Ese tema es articulable con la misión y las políticas institucionales?
4) ¿Qué puede aportar ese tema a nuestra línea de investigación? ¿De qué forma y en qué medida?
5) ¿Se trata de un tema con información más o menos disponible? Luego, nos corresponderá negociar con los integrantes de la línea, sobre nuestros aportes al campo del conocimiento, y con el eventual tutor, sobre los intereses mutuos implicados en la tesis.

Un tercer punto lo constituye la definición de la forma metodológica de la investigación. Creemos que es muy difícil empezar de una vez con el planteamiento del problema y desde allì desplazarnos hacia el método más adecuado. Generalmente, el método, de entrada, condiciona la forma de abordar y plantear el llamado problema de investigación.

En este momento, cabe preguntarnos cuál es el método que va mejor con nuestra manera de pensar y actuar. ¿Necesitamos demostrar algo, mas o menos definido, con ayuda de alguna teoría existente, para lo cual hemos de recorrer un camino más o menos establecido desde el principio hasta el final? ¿Nos sentimos mejor con un método de tipo deductivo, que nos va señalando con cierta certeza los pasos a seguir? ¿O es que queremos abordar algo no tan claro desde el principio, que hemos de descubrir y nombrar claramente a lo largo (y sobre todo al final) del proceso? ¿Requerimos acaso una estrategia más bien de tipo inductivo, y aventurarme a esbozar o señalar nuevos caminos teóricos?

Un cuarto punto, como lo hemos visto, lo constituye la necesidad de negociar. Sin llegar a plantear estrategias específicas (abunda la literatura al respecto), sólo reseñaremos acá la necesidad de que tengamos la mayor convicción posible en el trabajo que hacemos. En la medida que estemos convencidos de la relevancia del futuro producto intelectual, tendremos un piso firme para convencer a otros de que lo que hacemos vale la pena.

Ahora bien, esto ha de estar basado en la sinceridad con nosotros mismos. Mientras no tengamos un tema al que amemos con todo nuestro eros investigativo y creativo, conviene que sepamos escuchar, y que estemos abiertos a nuevas posibilidades de elaboración para enfocar el tema central de la tesis. Por otra parte, de seguro nos conviene ponernos en el lugar de los otros (beneficiarios de la investigación, miembros de la línea, tutor) y ensayar sus puntos de vista, para negociar con ellos sobre una mayor base.

Esta visión de la construcción de la tesis doctoral desde lo personal-cotidiano, se imbrica también en los requerimientos institucionales y normativos. A estos los llamaremos factores "externos" (lo de "externos", sabemos, es relativo, por cuanto han de internalizarse en las personas para que estas puedan actuar).

Desde los factores "externos":

En primer lugar, encontramos los requerimientos institucionales explícitos y latentes, que ya comentamos. Los explícitos se refieren a las normas del CNU y las de la institución correspondiente. Generalmente, se refieren a condiciones y aspectos formales del trabajo, en el sentido de la necesidad de emplear un método considerado científico y que constituya un aporte original al campo del conocimiento.

Estos elementos nos permitirán orientar nuestros trabajos, cubriendo las formalidades respectivas. Caso aparte lo constituyen los requerimientos latentes o implícitos, que cada línea o docente, desde sus esquemas y experiencia previa, añaden a los requerimientos institucionales. Estos tenen que ver, por ejemplo, con el modo de abordar la teoría (o con el empleo de ciertas teorías o autores específicos, que segùn ellos son mejores que otros, o los procedimientos particulares ("artesanía intelectual") para recoger y analizar información.

Creemos que, aquí, es peligroso que nos dediquemos sólo a "complacer" al personal docente (potenciales miembros del jurado de nuestro proyecto y de nuestro trabajo final), cuyas exigencias muchas veces tienen que ver con sus temas vitales y sus formas específicas de concebir los procesos de producción de conocimientos. Este esmero en complacer a como dé lugar a los que nos evaluarán duante la defensa, puede llevarnos a una especie de "esquizofrenia metódica". Esto no quiere decir que no vamos a tomar en cuenta sus observaciones y a pensarlas con detenimiento, hemos de aprovechar al màximo sus conocimientos y sus experiencias. Pero, finalmente, es nuestra la decisión de qué vamos a incorporar al trabajo y el modo de hacerlo. Más bien, se trata de avanzar, y fortalecer un trabajo que sea sólido y fuerte por sí mismo, producto de nuestras propias convicciones, y ello redundará en nuestra disposición psicológica para presentarlo y defenderlo –si es el caso- en cualquier terreno. En esto, es clave el aporte del tutor.

En segundo lugar, tenemos la figura del tutor. Institucionalmente, se trata del docente-investigador que, mediante su orientación, y sus aportes desde lo epistemològico, lo teórico y lo metodológico, constituye el apoyo necesario para que el tesista culmine con éxito su labor. Mas, podemos decir que la relación tesista-tutor no es, para nada, esquemática.

Podemos pasearla por distintos momentos: 1) Una selección recíproca, una especie de enamoramiento tutor(a)-tesista, donde se combinan elementos profesionales y personales (no nos ocuparemos acá de los elementos mercantiles). 2) Está el asunto de poner el tema por escrito, con su correspondiente delimitación, que pasa por una rigurosa negociación con el tutor.

Hay tutores que, por una u otra razón, sólo atienden a tesistas que compartan sus temas vitales, y que están dispuestos a trabajar en aristas que éllos requieren para probar o fundamentar teorías. Es posible que, entonces, traten de imponer a sus tesistas una temática dada, o un procedimiento científico particular.

Otros, pueden encontrar puntos comunes entre los temas con los cuales trabaja, o el empleo de cierto método, y los intereses del participante. 3) La discusión para aclarar hasta dónde pretendemos llegar con nuestra tesis y cómo queremos abordar el recorrido: ¿verificaremos una teoría, o descubrimos y propondremos una nueva, o algunas implicaciones sistemáticas de algo? ¿Expondremos o justificaremos un modelo? ¿Qué es lo que finalmente queremos hacer? ¿Y cuál es la estrategia que nos conviene para llegar hasta allá? 4) Establecer la frecuencia y los modos de reflexión conjunta con el tutor: ¿conversaciones para prever próximos pasos? ¿Discusión sobre avances o capítulos enteros? ¿Reflexión sobre temas centrales o aledaños?

En todo caso, creemos recomendable pensar en que un tutor, por lo menos, sea un investigador activo, es decir, que desarrolle proyectos intelectuales, incluyendo investigaciones científicas, que publique resultados, entre otras cosas. Ello podría darle los elementos que requerimos de él/ella para la construcción de nuestra tesis. En todo caso, en la relación tutor-tesista, se impone el diálogo y la negociación permanente. Es un actor clave que afecta de manera directa el éxito o fracaso del proceso. El rasgo más importante que debe exhibir este actor es su producción investigativa generada a través de diferentes medios y presentada en escenarios diversos.

En tercer lugar, tenemos la administración del proceso, conectado directamente a los puntos anteriores. Ello implica el manejo del espacio/tiempo, de los recursos materiales (transporte, reproducción), del ya comentado acceso a la información, etc.

TRABAJANDO CON EL METODO

Una vez que se ha avanzado en este proceso, apuntalando un tiempo/espacio personal, íntimo, propio para pensar, buscar información, leer y sobre todo escribir; que hemos podido delimitar una temática que nos guste mucho y sea pertinente para otros; que tengamos idea del posible mètodo a emplear; que tengamos una interpretación clara de los requerimientos institucionales, y, mejor aún, que podamos diferenciarlos de las "añadiduras" de profesores y líneas de investigación; que contemos con un tutor del cual sepamos qué podemos esperar, el tipo de apoyo específico que nos dará, así como sus limitaciones, estaremos listos para abordar la metódica del proceso.

Claro que, desde el punto de vista vivencial, se trata de un proceso altamente complejo y contingente. En estas líneas, inevitablemente pecaremos de esquemàticos, intentando esbozar una guía aproximada para seguir adelante.

La realidad social en estudio

Desde nuestra experiencia, existen dos formas gruesas de mirar la realidad. Una, donde nos apostamos a cierta distancia de ella, y nos fijamos en aquellas aristas que sean observables por unos y por otros, y preferiblemente cuantificables. Se trata de observar cualidades resultantes de aspectos comunes de diversos fenómenos, y buscar relaciones explícitas entre ellas. Tomàndonos cierta licencia, podríamos decir que se trata de llegar adonde debemos llegar, si seguimos el procedimiento adecuado.

La otra forma de mirar la realidad, es apreciar las vivencias humanas (con lo que estas tienen de diverso y de particular), expresadas mediante el lenguaje, o en la consideración de la relación entre los seres humanos en particular y la sociedad como totalidad. No es nada que "esté a la vista", sino a lo que se llega luego de una indagación de la cual, en tanto seres humanos, somos parte, yendo màs allà de lo aparente para llegar a lo sustancial.

En el primer caso, la mirada en lo tangible, en lo que se pueda comunicar de manera neutra y hasta donde se pueda, unívocamente, nos enfrenta a las regularidades más o menos permanentes, los aspectos similares, comunes o equivalentes, de los seres humanos en nuestro devenir social. Para ello, hemos de apelar a la teoría, de modo de avanzar en el proceso desde una plataforma conceptual adecuada. La interpretación de los fenómenos, tras una repetibilidad que los valida desde lo numérico, ayudará al avance teórico tendente a la universalización de lo que se conoce. Se trata de intentar dar explicación a algo que "está ahí".

En el segundo caso, la mirada está puesta mas bien en fenómenos que no se ven directamente, sino a través de la mediación del lenguaje y lo subjetivo. Son aspectos únicos, personales, a veces íntimos, que revelan el ser y el hacer de las personas en la sociedad, por lo que hay que formalizar y expresar de manera coherente y comprensible los hallazgos. Se trata de descubrir algo que subyace en la estructura, los procesos y en el comportamiento de un grupo social.

Sobre el proceso del conocimiento

Atendiendo a lo anterior, y recordando que ahora no nos queda màs remedio que ser esquemáticos, creemos visualizar tres vìas para el desarrollo del proceso del conocimiento en la tesis doctoral.

Estas vìas las podemos denominar: 1) Estudio de la realidad para determinar sus regularidades y relaciones constantes, 2) Comprensión de la realidad sin modificarla, para arribar a teorías con fundamento, y 3) Comprensión de la realidad en tanto ella se modifica.

Estudio de la realidad para determinar sus regularidades y relaciones constantes. La finalidad de este proceso es establecer, con la mayor precisión posible, las relaciones mas o menos permanentes entre variables presentes en la realidad estudiada. Por lo tanto, hay que manejar, desde el principio, definiciones y conceptos lo menos ambiguo posibles, y proceder a aislar las variables significativas para el estudio. El proceso parte de un piso teórico lo más sólido posible, mas en el camino puede ser que verifique o respalde la teoría, o muestre sus debilidades y debamos acudir a formulaciones teoricas ad hoc que soporten las explicaciones. Se trata, pues, de lograr una teoría lo más universal posible, imperfecta, pero perfectible.

Comprensión de la realidad sin modificarla, para arribar a teorías con fundamento. En este caso, el propósito es observar y aprehender, mediante descripciones y observaciones minuciosas, el comportamiento de un (o más) grupo(s) en toda su complejidad y en su natural devenir, descubriendo los patrones y estructuras que subyacen a esa realidad en estudio (Por ejemplo, patrones de comunicación, estructuras de relación en grupos informales, etc.). Ese descubrimento implica aproximaciones sucesivas y elaboraciones teóricas.

Comprensión de la realidad para modificarla. Esta vía se propone desarrollar un conjunto articulado de acciones para la transformación de una situación dada. La comprensión de la realidad ocurre durante ese proceso de cambio, que incorpora a diversos actores en reflexiones compartidas. La realidad no está ante el investigador, y los sujetos de la investigación, sino que coexiste con éllos. Este camino puede llegar a formalizar ciertas hipótesis y teorizaciones, siempre ligadas a las acciones en desarrollo y a las posibilidades futuras de acción.

El método a emplear

Una vez que hemos llegado a este punto, ya no parece tan difícil el abordaje metodológico. La forma como caracterizamos la realidad a estudiar, y el proceso de conocimiento que puede corresponder a esa realidad, nos da nociones de la preferencia de uno u otro método (hablamos, esquemáticamente, de un mètodo cualitativo o de otro cuantitativo). Cada uno de estos métodos, sabemos, es sólo una puerta a mundos màs complejos, diversos y sin certezas absolutas.

Sabemos, pues, que la asunción metodológica no es nada esquemática, y mucho menos automática. La reflexión siempre estará presente a cada paso que demos, y la duda no se irá de nuestro lado. Sólo podemos señalar que la escogencia del método nos obliga a pensar en el camino a seguir. ¿Queremos explicar algo, desde algún campo teórico conocido? ¿O queremos, de alguna forma, con la mínima teoría de partida, descubrir algo algo que aún no parece existir del todo?

Si queremos explicar formas de relación de variables definidas con ayuda de una fuente teórica válida, de seguro nos conviene un camino predominantemente (no absolutamente) deductivo. De la teoría, y la observación de la realidad, sustentaremos los conceptos, determinaremos las variables y formularemos hipótesis que luego verificaremos mediante la recolección y el procesamiento de la data, lo que nos ayudará evaluar la eficacia y el alcance de la teoría.

Si queremos comprender una realidad compleja, abierta en todas direcciones, en toda su multidimensionalidad, desde una plataforma teórica mínima que pueda ayudar a orientar el proceso, nos conviene un camino preferentemente inductivo. Con un foco delimitado sobre ciertos aspectos de esa realidad, intentaremos captar al màximo lo que allì ocurre, elaborando cuidadosamente las informaciones e integràndolas en categorías y conceptos màs generales, que soportarán las formulaciones teóricas que de allí se deriven.

En fin, todos estos comentarios son sólo ideas para la reflexión en un aspecto vital, como lo es la elabración de la tesis doctoral.

Julio C. Valdez

juliovaldezalayon[arroba]yaho.com

Profundidad y extensión

Revisando algunas tesis hemos reflexionado sobre estos puntos, que trataremos de desarrollar con más detalle posteriormente:

1. Es necesario establecer un balance entre profundidad y extensión de la tesis. Lo extenso no necesariamente sino ocasionalmente es profundo. Muchas veces la extensión refleja dificultades en la capacidad de síntesis. Y si no tenemos el cuidado del caso, incluso se puede transgredir el reglamento de trabajos de graduación que los limita a 150 páginas tamaño carta a espacio y medio.

2. Es necesario retomar la lectura comprehensiva, a lo Weber, de los autores principales, directamente. Si elaboramos una tesis apoyándonos en la teoría keynesiana hay que estudiar directamente a Keynes, sin intermediarios. Si nuestra tesis es sobre Administración es necesario estudiar, en sus fuentes a Taylor y Fayol, por ejemplo. Naturalmente que esto debe acompañarse de los aportes de otros estudiosos, Dillard para el caso de Keynes y Terry o Fernández Arena para la teoría administrativa, verbigracia.

Sobre lo cualitativo y lo cuantitativo

Una explicación de estos planteamientos básicos: El hecho de que todo fenómeno, de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento, tiene le...