23/11/07

Tipo Ideal

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Tipo Ideal

El concepto de tipo ideal se sitúa en el punto de culminación de varias de las tendencias del pensamiento de Weber.

El tipo ideal está vinculado con la idea de comprensión, pues todo tipo ideal es una organización de relaciones inteligibles, propias de un conjunto histórico o de una realización de acontecimientos.

Por otra parte, el tipo ideal está vinculado con lo que es característico de la sociedad y de la ciencia moderna, a saber, el proceso de racionalización.

La construcción de tipos ideales es una expresión del esfuerzo de todas las disciplinas científicas para conferir inteligibilidad a la materia, deduciendo de la misma la racionalidad interna, y quizás aún construyendo esta racionalidad a partir de una materia a medias informe.

Finalmente, el tipo ideal se relaciona también con la concepción analítica y parcial de la causalidad. En efecto, el tipo ideal permite aprehender individuos históricos o conjuntos históricos. Pero el tipo ideal es una aprehensión parcial de un conjunto global. Mantiene el carácter parcial de toda relación causal, aun en aquellos casos en que, aparentemente, abarca a una sociedad entera.

La dificultad de la teoría de Weber acerca del tipo ideal consiste en que se utiliza simultáneamente este concepto para designar a todos los conceptos de las ciencias de la cultura, y para precisar determinadas especies de conceptos. Por consiguiente, creo que es más claro, aunque la distinción no aparece explícitamente en la obra de Max Weber, distinguir la tendencia ideal-típica de todos los conceptos de las ciencias de la cultura, y las especies definidas de tipos ideales que él reconoce por lo menos implícitamente.

Los tipos ideales se expresan mediante definiciones que no se ajustan al modelo de la lógica aristotélica. Un concepto histórico no conserva los caracteres que presentan todos los individuos incluidos en la extensión del concepto, y menos aun los caracteres medios de los individuos considerados; apunta a lo típico, lo esencial. Cuando se afirma que los franceses son indisciplinados e inteligentes, no se pretende decir que todos son indisciplinados e inteligentes, lo que es improbable. Se quiere reconstruir un individuo histórico, el francés, deduciendo ciertos caracteres que parecen típicos y definen la originalidad del individuo. O también cuando cierto filósofo escribe que los hombres son prometeicos, que definen su futuro cobrando conciencia del pasado, y que la existencia humana es compromiso, no pretende afirmar que todos los hombres piensan su existencia apelando a una reflexión simultánea acerca de lo que ha sido y lo que será. Sugiere que el hombre es realmente hombre cuando se eleva a esta altura de reflexión y de decisión.

Trátese de la burocracia o del capitalismo, del régimen democrático o de una nación particular, por ejemplo Alemania, no se definirá el concepto por los caracteres comunes a todos los individuos ni por los caracteres medios. Será una reconstrucción estilizada, el aislamiento de los rasgos típicos.

La tendencia ideal-típica está vinculada con la filosofía general de Max Weber, e implica la relación con los valores y la comprensión. Comprender al hombre histórico como prometeico, es comprenderlo en relación con lo que nos parece decisivo, es decir, su vocación misma. Para que sea posible denominar prometeico al hombre histórico, es necesario suponer que se interroga acerca de sí mismo, de sus valores y de su vocación. La tendencia ideal típica es inseparable del carácter comprensible de la conducta y la existencia humana, al mismo tiempo que de la actividad inicial de las ciencias de la cultura, la relación con los valores.

Simplificando, podemos afirmar que Max Weber denomina tipos ideales a tres clases de conceptos:

Una primera especie es la de los tipos ideales de individuos históricos, por ejemplo el capitalismo o la ciudad de Occidente. En este caso, el tipo ideal es la reconstrucción inteligible de una realidad histórica global y singular; global, porque se designa con el nombre de capitalismo al conjunto de un régimen económico, y singular porque según Weber el capitalismo, en el sentido en que él define este término, sólo se ha realizado plenamente en las sociedades occidentales modernas. El tipo ideal de un individuo histórico continúa siendo una reconstrucción parcial: el sociólogo elige en el conjunto histórico cierto número de rasgos para constituir un todo inteligible. La reconstrucción es una entre otras posibles, y no toda la realidad se incorpora a la imagen mental del sociólogo.

Una segunda especie es la de los tipos ideales que designan elementos abstractos de la realidad histórica, hallados en elevado número de circunstancias. Cuando se combinan, estos conceptos permiten caracterizar y comprender los conjuntos históricos reales. La oposición entre estas dos especies de tipos ideales se delineará claramente si se toma como ejemplo de la primera especie el capitalismo y como ejemplo de la segunda burocracia. Es el primer caso, se designa un conjunto histórico, real y singular. En el segundo, se define un aspecto de las instituciones políticas que no engloba a un régimen entero, y que reaparece muchas veces, en diferentes momentos históricos.

Estos tipos ideales de los elementos característicos de la sociedad se sitúan en diferentes niveles de abstracción. En un nivel inferior, aparecen conceptos como los de burocracia o feudalismo.

En un nivel más elevado de abstracción, figuran los tres tipos de dominio (racional, tradicional y carismático).

Se define cada uno de estos tres tipos por la motivación de la obediencia o por la naturaleza de la legitimidad a la que el jefe aspira.

El dominio racional se justifica mediante las leyes y los reglamentos; el dominio tradicional por la referencia al pasado y a la costumbre; el dominio carismático por la virtud excepcional, casi mágica, que posee el jefe y que le atribuyen los que lo siguen y se consagran a él.

Los tres tipos de dominio son ejemplos de conceptos a los que podríamos denominar "atómicos". Se los utiliza como elementos gracias a los cuales se reconstruyen y comprenden los regímenes políticos concretos. La mayoría de estos últimos combinan elementos que corresponden a estos tres tipos de dominio.

Repitamos una vez más que, precisamente porque la verdad es confusa, tenemos que abordarla con ideas claras; porque los tipos se mezclan en la realidad, es necesario definirlos rigurosamente; porque no existe un régimen que sea puramente carismático o tradicional, en nuestro espíritu es necesario separar rigurosamente estos dos tipos.

La reconstrucción de los tipos ideales es, no el fin de la investigación científica, sino un medio.

Utilizando conceptos rigurosamente definidos, medimos la distancia entre nuestros conceptos y la realidad, y combinando conceptos múltiples aprehendemos una realidad compleja. Finalmente, en un último nivel de abstracción, hallamos los tipos de acto: el acto racional con respecto a los fines, el acto racional con respecto a los valores, el acto tradicional, y el acto afectivo.

Finalmente, la tercera especie de tipos ideales está constituida por las reconstrucciones racionalizantes de formas de conducta de un carácter particular. De acuerdo con Max Weber, el conjunto de las proposiciones de la teoría económica no es más que la reconstrucción ideal típica del modo en que los sujetos se conducirían si fueran sujetos económicos puros. La teoría económica piensa rigurosamente la conducta económica conforme a su esencia y definida de manera precisa.